¿Triste o borracha?

Una cliente me contaba que estaba en una fiesta…

.. y se empezó a sentir “triste”.

Sin motivo aparente.

Entonces buscó razones mentales para justificar su emoción.

Y acabó montando tal película… que la tristeza pasó a ser un ataque de nervios contra su novio.

“Si me siento así debe ser por algo”, se decía más o menos conscientemente.

“Sentirme así significa que es verdad que mi novio pasa de mí, que no me quiere, que estoy fuera de lugar. ¡Si no, no estaría triste!”

Eso le enseñaron algunos terapeutas.

Menudo lío.

¿Te sientes así o asá es por «algo»?

No.

Está el cansancio, las hormonas, la tensión baja, lo que sea… que puede generar sensaciones parecidas, en este caso, a «la tristeza».

Muchas veces las sensaciones aparecen por nada.

Por estar en un día determinado del ciclo menstrual.

Porque el cuerpo está luchando sin que te enteres contra una potencial infección.

Porque te ha sentado mal la cerveza.

Porque es septiembre y hace un calor de narices.

Cuando empezamos a etiquetar y juzgar (a PENSAR sin saber que estamos pensando), y a tomar esos pensamientos como verdades absolutas, como definiciones exactas de la realidad, pueden convertirse en eso que llamamos «entristecer».

Ella se dio cuenta del proceso y supo despertar.

Mira, sé que a veces resulta complicado saber lo que sientes, lo que piensas, si es verdad o si no.

¿Me siento así porque pienso asá?

¿O pienso así porque me estoy sintiendo asá?

¿Me está diciendo algo que tengo que escuchar?

¿Qué fue antes el huevo o la gallina?

Con las herramientas adecuadas, se puede ir alcanzando cada vez más claridad, una vez comprendes ciertos malentendidos.

Si quieres aprender a conectar con cada vez más finura, revisa nuestros sistemas.

Un abrazo,

– Rocío