Las 3 comprensiones liberadoras (parte 1)

La primera comprensión es la siguiente:

Tu destino NO es vivir con ataques de pánico.

Cada día me llegan personas mal diagnosticadas y confundidas porque alguien les ha dicho que "deben aceptar la ansiedad y aprender a vivir con ella".

Como psicóloga experta te digo que eso es MENTIRA.

Un diagnóstico de ansiedad NO es una "etiqueta" que te define para siempre.

Un diagnóstico de ansiedad es un...

PUNTO DE PARTIDA

Cuando a partir de ese punto de partida, la persona comprende el malentendido - tocando las "teclas adecuadas" - el proceso del pánico TERMINA.

Piensa lo siguiente: 

El miedo es un aprendizaje más. Que hayas desarrollado ansiedad significa que puedes desarrollar calma y confianza. La clave está en aprender cómo hacerlo, paso a paso, y olvidarte del pánico para siempre.


Para empezar a conseguirlo, veamos cómo el pánico NO es lo que "parece" ser.

Un ataque de pánico no aparece "de la nada". No es algo traicionero que suceda sin que podamos hacer nada por evitarlo. Es un proceso del sistema cuerpo<>mente que se alimenta de más y más tensión. Necesita una serie de reacciones por tu parte para poder seguir apareciendo. Cuando esas reacciones cambian, la ansiedad va disminuyendo hasta desaparecer.

Es importante recordar el ciclo del pánico:

1. "AMENAZA"

Primero el cerebro detecta algo que etiqueta como “AMENAZA”. Puede ser un pensamiento (como “¡me voy a desmayar!” o imaginarte desmayado y muerto) o una sensación física (como empezar a ver nublado).

2. TE ACTIVAS

Una vez el sistema cuerpo<>mente interpreta ese pensamiento o sensación como "AMENAZA"... entonces se activa rápidamente la respuesta de lucha-parálisis-huida. Este tipo de respuesta del cuerpo es perfecta para protegernos cuando hay retos o peligros reales. Pero en momentos normales, esta sensación de "alarma" no sirve de nada (y eso angustia muchísimo, como ya sabes).

El Sistema Nervioso Simpático (el encargado de acelerar el organismo) hace que se agudicen nuestros sentidos, se envíe sangre a los músculos, se genere tensión, se acelere la respiración, se empiece a sudar, etc.

Notamos tantos síntomas porque es una respuesta universal de alerta y de acción para momentos de peligro real. El problema es que se está activando sin haber un peligro real.

Esta respuesta sería muy útil si realmente tuviéramos que luchar contra un enemigo que nos ataca o correr escapando de un perro rabioso. Pero como no está sucediendo... la persona se asusta de esas reacciones corporales. Se pregunta qué está pasando. Parece que los síntomas le están "avisando" de que algo va mal en su cuerpo, y se siente indefensa, desvalida e impotente. 

Por eso el cerebro sigue reaccionando ante esta...

¡FALSA ALARMA!

El Sistema Simpático se mantiene en modo activación, intensificando los síntomas (más tensión, respiración más rápida y superficial, sentidos más agudizados que nublan la visión y dan sensación de irrealidad, etc). 

El Sistema Parasimpático (el encargado de calmar) siempre está contrarrestando, asegurando el equilibrio. Este sistema calmante siempre termina activándose, queramos o no. Podrías intentar mantener con todas tus ganas toda esa actividad de pánico generada por el sistema simpático. Pero, al final le acabará pidiendo un relevo a su compañero el parasimpático para poder descansar y renovarse. 

Es como intentar dejar de respirar, con todas tus ganas. No podrás conseguirlo. Tu cuerpo no lo permitirá. Por muy fuerte que sea tu intención mental, el cuerpo se asegura de que vuelvas a respirar. 

El cuerpo responde ante la sobre-activación de forma autónoma e involuntaria. Por eso los ataques de pánico siempre acaban. En cuanto el Simpático se acelera, el Parasimpático lo frena.

El cuerpo y la mente logran equilibrarse por sí solos. Ahora lo que queremos conseguir es que eso suceda ANTES de que la ansiedad sea intensa y paralizante, parando el proceso de pánico.

Hay personas que conocen esta información, y siguen sintiendo miedo. Eso sucede porque hay algo que les impide poner en marcha las reacciones de calma (porque están cayendo en unos inocentes trucos que usa el cerebro para protegernos).

Sigamos explorando cómo funciona el malentendido.