Quien esté libre de pecado, que me llame para contarme

El otro día compartía una frase que me encanta en Instagram:

No juzgues a otro porque peca de forma distinta que tú.

Que viene a decir:

No te creas mejor que nadie.

Ni peor.

Te tocó vivir un papel, y vas decidiendo cómo jugarlo.

Te tocaron unos padres, un temperamento, un cuerpo y una tendencia a usar ciertas estrategias ante las amenazas y satisfacciones.

A partir de ahí, a vivir, y dejar vivir.

Aquí cada uno viene a librar su batalla.

Si estás vivo, hay una batalla que librar.

(Venga, dejamos el lenguaje bélico que sabes que no me gusta por lo que implica.)

Si estás vivo, siempre hay algo que mejorar, algo que seguir trabajando.

Algo nuevo que notar, observar y escuchar.

Partiendo de que lo que seas hoy es perfecto.

Estás donde tienes que estar.

No hay otra opción.

¿La hay?

Sí, perdona. Cómo lo vives, qué te cuentas y qué esperas hacer con ello.

¿Nos ponemos a trabajar?

Un abrazo,

– Rocío

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