Poniendo límites, tiende a pasar lo contrario a lo temido

Bueno, esto de poner límites.

En los sistemas lo llamamos crear Fronteras Fuertes y Flexibles.

“Sé dónde estoy, me respeto, te respeto.”

“Me muestro.”

“Te acepto”.

Ayer una cliente me comentaba que le había puesto una frontera a una amiga.

Al principio fue sutil, expresándose a través de indirectas, a ver si la otra reaccionaba sin necesidad de verbalizar lo que quería.

A buen entendedor, pocas palabras bastan, pero no todo el mundo tiene por qué ser buen entendedor, ni adivinador.

Tuvo que decirle “me gustaría que no cogieras mi comida”, a lo que ésta respondió con agresividad.

Claro, eso es lo incómodo, que el otro, cuando empezamos a ser más asertivos – por fin – hace lo que le da la gana.

El reto está en entrenarnos en experimentar esa respuesta que nos pueda resultar incómoda.

Las primeras veces escuece (o no)

Se podría despertar por momentos el miedo a terminar viviendo solo en una casa en un árbol, rechazado por la tribu, seco de amor.

Cuando en realidad es la mejor forma de crear vínculos auténticos.

Hacemos y no hacemos muchas cosas por miedo a perder a la gente, y suele funcionar justo al contrario.

Te animo a que lo recuerdes cuando dudes de ti.

Un abrazo