Nosotros

Hola, soy Íñigo (co-fundador de HERMANOS LACASA y co-autor de nuestros sistemas avanzados de transformación personal).

Me alegro de que hayas parado por aquí.

Si estás en esta página supongo que tienes ansiedad o alguien que quieres tiene ansiedad.

Hace 14 años tuve mi primer ataque de ansiedad.

Estaba viendo un vídeo en mi habitación, cuando de repente sentí algo raro en mi cuerpo.

Me faltaba la respiración.

Mi corazón estaba latiendo DEMASIADO rápido.

Salí corriendo hacia el salón, mientras las sensaciones seguían creciendo.

¿Me estoy MURIENDO?

Me sentía aterrado, pensando que ¡estaba muriendo!

¿Qué me está pasando?

¿Mi vida termina aquí?

Una angustia paralizante me invadía por completo. Me ahogaba. Mi pecho iba a explotar.

Estaba perdiendo totalmente el control.

Viviendo la muerte, ahí de repente… solo, sin razón y ¡sin ayuda!

Después de unos minutos de angustia extrema, todo terminó.

Conseguí sentarme en el sofá, aliviado pero ahora con una confusión enorme.

Aquí es donde empezó el VERDADERO PROBLEMA

Después de esta crisis, la ansiedad que había ido creciendo durante meses se instaló con fuerza en mi vida. Me sentí completamente aislado.

La ansiedad ya no era una pequeña semilla. Se había convertido en un ROBLE gigante que se enraizaba cada día más profundo en mi vida (al menos así me sentía). Mi familia sabía que algo iba mal. Se podía ver en mi cara demacrada, lleno de ojeras, huyendo de miradas…

Lo único que deseaba era…

Pulsar el BOTÓN de REINICIO

Borrarlo de mi mente y olvidar todo eso.

Lo mantuve en secreto porque creía que nadie me entedería. Sinceramente, me sentía estúpido y avergonzado. Pensaba que si lo contaba, iban a pensar que era un bicho raro, un cobarde o lo que más temía… que me había vuelto loco.

Poco a poco me fui obsesionando y me encerré mentalmente. Decidí investigar por mi cuenta, porque la ansiedad seguía creciendo y cada vez era más difícil controlarla.

Me estaba desesperando cada día más.

El problema de ansiedad se acabó convirtiendo en esta «GRAN COSA»

Entonces, investigué y estudié todo tipo de conceptos de psicología, folosofía, salud. No quería tomar drogas psiquiátricas porque temía desarrollar otra adicción más.

Dentro de mi sabía que todo estaba en mi mente. Sólo necesitaba encontrar la solución acertada. Una parte de mi estaba convencida de que había una respuesta que podía ser rápida, natural y sin sufrir.

¿Puede que te sientas identificado?

Leyendo libros y buscando en internet, cada semana/mes pruebas un nuevo método, técnica o concepto… y nada te funciona.

Métodos que parecían ser prometedores pero que terminaron siendo timos de internet y basura reciclada…

… Médicos que sólo tratan síntomas superficiales y recetan medicación para temporalmente «tapar» los síntomas …

… Psicólogos y terapeutas que no te entienden o que sólo dan consejos que cualquiera puede leer en Google… o que te hacen sentir comprendido pero no te dan HERRAMIENTAS útiles…

… Terapeutas alternativos con «producto naturales» que luego descubrimos que son otro timo que no va al NÚCLEO del problema.

… Clases de Yoga y profesores de meditación con técnicas de respiración y visualización que funcionan por momentos (y a veces incluso crean más rabia y angustia porque son como parches superficiales).

Probé con muchas sospechas cada una de estas nuevas «soluciones definitivas», pero siempre dejé una pequeña ventana abierta de esperanza… para luego terminar de nuevo lleno de frustración, tristeza y terror… más confundido que nunca.

Eso me hizo considerar la posibilidad de aceptar la ansiedad como «condición de vida».

Ahí es cuando aparecieron pensmientos depresivos tipo…

«Prefiero estar MUERTO y EN PAZ que vivir así»

Estaba poniéndome «enfermo» de tanto vivir despierto en una PESADILLA.

Las recaídas aumentaron.

Al final, no pude más y me abrí a mi hermana, contándole todo.

Era verano y estábamos en nuestra casa de la playa. Llamé a Rocío pidiéndole que viniera a nuestro cuarto. Le dije que cerrara la puerta y hablara en voz baja.

Desesperado le conté que me estaba OBSESIONANDO con la posibilidad de «volverme loco» y que fuera irreversible, sin vuelta atrás. Tenía tanta ansiedad que me imaginaba encerrado en un hospital psiquiátrico con una camisa de fuerza, gritando en una habitación acolchada.

Ella me escuchó con paciencia. El hecho de verla tan traquila me confundió. Pensé que no me estaba entendiendo. Pero su respuesta me calmó por completo.

Me dijo:

«Íñigo, el hecho de temer enloquecer significa que estás totalmente cuerdo, sólo es ansiedad, no te preocupes».

Si me hubiera dicho eso mi madre o un amigo, habría seguido aterrado.

Pero viniendo de una psicóloga clínica que conoce a fondo la esquizofrenia, la psicosis y demás problemas mentales serios…

… me quedé muy aliviado.

Mejor te dejo con ella para que lo explique desde su perspectiva profesional.

Antes de empezar, gracias Íñigo, por animarte a compartir algo tan íntimo y vulnerable. Seguro que más de una persona ha conectado contigo por haberse identificado con tu historia.

No tiene precio el alivio al descubrir que no estás a solas, y que hay personas que han pasado por los mismos miedos y retos que tú.

Mi hermano siempre ha sido un de las personas más importantes en mi vida. Desde que éramos pequeños siempre he intentado protegerle y ayudarle.

Para mi es el mejor hermano que una hermana podría pedir. Y al contarme ese tipo de cosas, se me cayó el mundo encima. Algo se derpertó en mi, aunque en ese momento no lo supe conscientemente.

Volviendo al tema del «miedo a enloquecer» que mencionaba Íñigo…

Rápidamente le expliqué el mecanismo mental que había detrás de esos pensamientos y se pudo aliviar al reconectar con la realidad.

La ansiedad puede hacerte creer que estás enloqueciendo o que te vas a morir. A pesar de que parecía tan real ese sentimiento, mi experiencia clínica y de investigación psicológica me permitió afirmarle con certeza lo siguiente:

NO estás loco

NO estás enfermo

y NO te vas a morir por la ansiedad

Y si eres como mi hermano, te digo lo mismo a ti.

La ansiedad es un Malentendido Mental Temporal.

A medida que Íñigo seguía contándome cosas, me abrió las puertas de su mente y navegamos juntos hasta las zonas más oscuras que tanto temía, odiaba y le avergonzaban.

Empezamos a probar cosas pero funcionaban a medias.

Algo no encajaba.

Las técnicas clásicas de psicología – supuestamente probadas – no terminaban de generar una transformación en el.

Seguía teniendo recaídas.

(Te confieso que yo me sentía un poco agobiada al comprobar que no conseguía ayudarle a generar la confianza y relajación que tanto necesitaba. Ahora sé que es normal, porque justo estaba empezando como psicóloga, y aún no había aprendido los principios del cambio personal).

Ver a mi hermano, al que adoro, sufrir tanto, hizo que conectara con un deseo profundo de encontrar la verdad como fuera. Íñigo también estaba motivadísimo.

Esta experiencia despertó algo en nosotros.

En ese momento, tomamos una decisión:

Empezamos un nuevo camino como si fuéramos una científica de laboratorio y su «conejillo de indias» deseando con encontrar LA FÓRMULA

Me vi forzada a replantearme muchas cosas de psicología y empezar de cero. Al probar tantas técnicas y conceptos que no funcionaban, la desesperación nos empujó a probar cosas sin demasiado sentido y totalmente en contra de lo que intuíamos que era necesario.

Lo que te explico a continuación es uno de los conceptos clave en los que profundizamos desde el principio. Nos permitió ir sacando a la luz los mecanismos hasta ahora invisibles de la ansiedad.

El miedo es una emoción que necesitamos para sobrevivir mejor en situaciones de peligro real. Nos protege porque activa nuestros mecanismos innatos de supervivencia. Es un recurso muy valioso pero muchas personas han pasado por una serie de experiencias que han transformado este recurso en su mayor enemigo.

La ansiedad genera los mismos síntomas físicos y mentales que el miedo. La diferencia es que la ansiedad se activa en situaciones de peligro IMAGINADO.

El cerebro codifica un peligro imaginado como si fuera real.

Y como puede que ya hayas notado…

Se convierte en una FALSA ALARMA

Te hace creer que la alarma es auténtica y que estás en peligro.

Cuando se activa la ansiedad, el miedo y la tensión toman el control de tus pensamientos y sensaciones.

¿Te ha pasado que tienes una temporada buena pero cuando llega la ansiedad sientes que has olvidado todos tus trucos, técnicas y métodos?

Es porque la ansiedad distorsiona la lógica y la intuición.

Lo hace para «protegerte»..

Cuando una persona experimenta mucha ansiedad, intuye que necesita hacer una serie de estrategias para sentirse segura y en calma.

El problema es que la ansiedad está influyendo negativamente en tu intuición.

La ansiedad nubla tu mente haciéndote creer que necesitas hacer cosas para calmarte (cuando en realidad esas cosas ALIMENTAN el pánico)

La intuición es una percepción inmediata de una realidad o idea.

Por ejemplo, cuando sientes ansiedad intuyes que estás en peligro y que podría pasar algo malo. Otras veces también intuyes que podrías tener una enfermedad, que tu cerebro está dañado o que nunca te curarás.

Es una intuición guiada por la ansiedad.

Por eso, la experiencia me ha demostrado que no parece muy fiable creer lo que te dice tu intuición cuando está guiada por la ansiedad. La buena noticia es que puedes usarla a tu favor usando una nueva manera que estoy a punto de desvelarte.

La parte de tu cerebro encargada de protegerte de los peligros se llama “amígdala cerebral”. Es una zona del cerebro con forma de almendra.

El problema es que se ha descalibrado y por eso cree que te está protegiendo de peligros reales.

Esto es lo que llamamos…

EL GRAN MALENTENDIDO DE ANSIEDAD

La amígdala genera ansiedad porque está intentando protegerte de un peligro que no existe.

La ansiedad distorsiona tu realidad.

Por eso percibes tantos peligros en situaciones seguras del día a día.

Aunque a veces sabes que el peligro no es lógico, racional ni real, la ansiedad sigue ahí, apareciendo sin pedir permiso.

Hay veces que la ansiedad aparece como señal de que algo va mal en nuestras vidas. Y si permanece, llega un momento en que todo se vuelve confuso. Como si la ansiedad fuera cogiendo cada vez más terreno y acaba dominando todo lo que haces, piensas y sientes.

Mi hermano y yo vimos que una vez se “instaló” en su vida la ansiedad, estaba alimentando sus mecanismos sin darse cuenta.

La ansiedad fue comiendo terreno, afectando a TODO, y dejando de cumplir su función

El patrón ansiedad necesita una serie de “alimentos” (comportamientos) para poder permanecer en tu cuerpo y mente. Te hace creer que necesitas actuar de una forma. Así es como consigue seguir creciendo y apareciendo.

Manipula el sentido común creando ilusiones que parecen reales.

Por ejemplo, una de sus manipulaciones es hacerte creer que necesitas sufrir para conseguir coraje y valentía y enfrentar peligros enormes. Hace creer que necesitas sufrir para superar tu ansiedad.

Esos peligros son ilusorios. No existen en la realidad.

La ansiedad no es un villano malvado que quiere hacerte daño y destrozar tu vida.

Entiendo que a veces lo parece, pero es justo ¡todo lo contrario!

Es otro de sus trucos para que la tengas miedo y “respetes” sus indicaciones.

La ansiedad es un mecanismo cerebral diseñado para protegerte de peligros. Cuando vives un trastorno de ansiedad, ese mecanismo está confundido porque ha sido mal “entrenado” a través de unas experiencias que te han ido pasando.

El problema número uno es que no consigues ver los trucos de la ansiedad porque tienen aspecto de solución.

El segundo problema es que reaccionas ante esos trucos de forma automática, según lo que intuyes (confundido por la ansiedad) que necesitas para calmartey eso en realidad empeora los dos problemas.

En realidad nadie te enseñó a manejar esas situaciones para no desarrollar un problema de ansiedad.

Siempre lo hiciste lo mejor que pudiste. ¿Quién puede querer crearse un trastorno de ansiedad? Es evidente que nunca deseaste vivir esto. Y te aseguro que lo vamos a dejar atrás porque te voy a enseñar lo que nadie te enseñó nunca. A tomar el control de tu cuerpo y mente de forma consciente.

Hasta ahora has intentado recuperarte y controlar tu ansiedad con todas tus fuerzas. Pero no lo has terminado de conseguir porque los circuitos cerebrales ya estaban demasiado fortalecidos.

La ansiedad no suele dejar huellas ni pistas.

Sus trucos son INVISIBLES porque parecen «ESCAPES SEGUROS»

Tienen aspecto de solución relajante (recuerda que tu cerebro cree que te está protegiendo).

El mecanismo de alarma se ha vuelto hípersensible a través de hábitos cerebrales que han fortalecido las rutas neuronales del miedo.

Veamos un ejemplo de cómo la ansiedad distorsiona la realidad. Cuando aparecen pensamientos negativos automáticos, una de las cosas que intuimos que es necesaria para eliminarlos es crear distracciones.

Al principio tiene sentido porque distraerte puede funcionar por momentos. Intentas hacer otra cosa como leer, pensar en algo positivo, hablar con algún amigo… Pero la ansiedad siempre acaba volviendo porque esas distracciones son lo que llamo “evitaciones camufladas”.

En lugar de usar la mente para fomentar los mecanismos de calma y confianza, la persona busca salirse de esa situación y le envía un mensaje equivocado al cerebro: “hay un peligro, debo irme”.

Así las rutas neuronales de ansiedad se FORTALECEN

La ansiedad y el pánico son tan desagradables porque estás sintiendo miedo, adrenalina, tensión muscular, alerta mental, tu corazón late muy rápido… todo eso en una situación en la que deberías poder sentirte en paz.

Mi hermano y yo estábamos desesperados porque no dábamos con la clave para cambiar estos patrones que te estoy explicando. Probando todo tipo de técnicas, métodos y procesos… cada día se volvía más frustrante porque veíamos los patrones, pero no sabíamos cómo cambiarlos.

Al haber intentado todo, fruto de la desesperación, empezamos a probar cosas extrañas sin mucho sentido. Todas las estrategias de sentido común que nuestra intuición nos ofrecía, sólo lograron una cosa: crear más confusión.

Pensamos, ¿Y si la ansiedad nos está “engañando” creando trucos para nublar nuestra intuición y así alimentar sus mecanismos? Hemos probado de todo y no ha funcionado. ¡Incluso ha sido peor en muchos casos!

¿Por qué no probamos algo nuevo? Todo lo contrario a lo que parece que necesitamos hacer. Aunque parezca extraño y no tenga sentido.

Nada funcionaba porque estábamos cayendo en inocentes trampas difíciles de detectar.

Había momentos de calma pero todavía FALTABA ALGO

El puzzle estaba sin terminar. Faltaban piezas y mi hermano no se sentía del todo recuperado. Seguía habiendo pequeñas recaídas. Miedos irracionales constantes que le frenaban en su vida diaria.

Un día, siguiendo el hábito de buscar desesperadamente, empezamos a plantearnos la validez de las estrategias tradicionales. Sabíamos que había algo que no estábamos viendo.

Mi obsesión por ayudarle y su angustia por no conseguir estar en paz, estaban nublando nuestra mente. No veíamos la situación con claridad y por eso estábamos buscando en los sitios equivocados.

Hartos de no tener resultados reales, decidimos buscar en un sitio nuevo probando estrategias contra-intuitivas. Incluso algunas que cualquiera podría llamar “locas”. Nos daba igual. La idea era probar todo para no descartar ninguna posibilidad.

Cuando hablo con clientes, el 99% de los casos han probado o pensado en probar estrategias y técnicas que ya hemos intentado nosotros sin éxito.

El caso es que en medio de todos esos intentos…

Sucedió algo extraño

Vimos de verdad los trucos de la ansiedad. El gran malentendido mental.

Habíamos estado siguiendo el juego a la ansiedad.

La ansiedad nos había hecho creer que, para controlar y eliminar la ansiedad, era necesario sufrir de forma continuada y tener dosis extremas de coraje y fuerza de voluntad.

Era un paradigma obsoleto y habíamos estado metidos hasta el fondo.

El día que empezamos a cambiar nuestras creencias y probar algo nuevo, todo cambió para siempre.

Al entender los trucos mentales de la ansiedad, fuimos detectándolos en tiempo real. Y vimos cómo haber seguido el juego había fortalecido los mecanismos de ansiedad.

Veíamos el truco, nos pedía que reaccionara de una forma, y hacíamos todo lo contrario. Al principio lo hacíamos sin esperar muchos resultados. Aún así los cambios nos sorprendieron porque fueron brutales.

Un nuevo sentimiento de CONTROL instantáneo

Era justo lo que soñábamos conseguir: invertir la ansiedad y el pánico en calma, claridad y confianza.

A medida que pasaban los días, teníamos más claridad. Veíamos la ansiedad venir de lejos. Aparecía la “trampa”, no caíamos y surgía el control. Este nuevo descubrimiento finalmente se convirtió en la conquista real del problema.

Como suelo ser muy escéptica, tenía que probarlo con mis pacientes. Esto era demasiado bueno para ser verdad.

Me di cuenta de que era la solución verdadera cuando mis pacientes tuvieron los mismos resultados. Caso tras caso se repetía el mismo patrón:

Primero ver cómo las ansiedad crea inocentes “trucos” para fortalecer sus mecanismos. Y luego, responder conociendo los trucos, a través de reacciones contra-intuitivas que activan nuevas rutas neuronales… para invertir los mecanismos de ansiedad y pánico por los mecanismos de calma, claridad y confianza.

Esta nueva estrategia se convirtió en el concepto que llamo…

Inversión Contra-Intuitiva

Hay dos tipo de reacciones cuando tienes ansiedad.

  1. La Reacción Intuitiva Guiada por el Malentendido Mental.
  2. La Reacción Inversa Contra-Intuitiva Guiada por la Comprensión.

La primera alimenta y fortalece los circuitos cerebrales de la ansiedad y el pánico. La segunda alimenta y fortalece los circuitos cerebrales de la calma, la claridad y la confianza.

Después de probar este proceso con cientos de pacientes y analizar miles de casos, terminé detectando los diferentes patrones de mantenimiento de la ansiedad.

Entonces Íñigo y yo dedicamos nuestra vida a enseñar lo que hemos aprendido en nuestros sistemas de transformación.

Te dejo con el para que te cuente cómo vive ahora después de haber superado su ansiedad.

Como psicóloga clínica con 15 años de experiencia trabajando con la ansiedad, solo te voy a decir una última cosa:

La ansiedad se elimina.

No es una enfermedad a curar.

Es un malentendido a descubrir.

Si tienes ganas, actitud y un deseo sincero de encontrar la verdad, puedes transformarte de una forma profunda.

¡Sí puedes vivir con calma, claridad y confianza!

Te animo a que eches un vistazo a nuestras soluciones y te apuntes gratis a mis emails con consejos diarios breves, prácticos y entretenidos.

Un abrazo,

– Rocío

Hola, soy Íñigo otra vez.

Escucha muy bien lo siguiente, por favor.

Voy a decirte lo que me habría gustado que alguien como yo me hubiera dicho.

¿Sabes esos momentos donde crees que nunca vas a conseguir sentirte en paz?

¿Ese sentimiento de miedo casi constante, sintiendo que la vida es una selva llena de peligros?

¿Esa angustia diaria por intentar cambiar sin llegar a conseguirlo del todo?

Deja de creértelos tanto.

Abandona la historia dramática.

Empieza un nuevo libro.

Responde a la vida.

Te está diciendo «¡oye, es hora de descubrir nuevas experiencias!»

Deja de tomarte esto como un calvario.

Es un regalo.

Sé que tiene una forma «horrorosa»…

… pero es un regalo.

Porque al otro lado del miedo, está tu MAGIA.

Yo sé que tú eres una persona mágica cuando no te crees tus miedos (y tú también lo sabes)

Por eso, insisto: deja de creerte tanto tus historias macabras.

Te toca re-escribir tu historia vital.

¡Empieza tu aventura de transformación!

Te lo mereces.

Punto.

Si quieres que te acompañemos (no de la manita, pero si caminando a tu lado y apuntándote hacia las verdades que hemos encontrado) puedes dar el paso aquí.

Y si decides elegir otra guía, genial.

Solo recuerda que nadie va a responder a la llamada por ti.

Te mando un abrazo,

– Íñigo