Las 2 rutas del crecimiento

Una vez has despertado tu Guía Interno, puedes tomar 2 rutas:

Por un lado tienes la vía solitaria, aislada e independiente.

En mi época ansiosa, una de las ramas del conocimiento donde me sumergí a fondo, fue el mundo cognitivo de los chamanes de México. Lo hice principalmente a través del trabajo del antropólogo y escritor Carlos Castaneda (más adelante viajé al desierto de Sonora para experimentar de una manera más “directa”… una historia para otro día).

Castaneda cuenta, en sus libros, su relación de aprendizaje con un chamán llamado Don Juan Matus. Las enseñanzas de este chaman se centran en alcanzar la libertad total. Y para conseguir esa libertad, Don Juan le insiste en que necesita borrar su historia personal. Dejando atrás a las personas que no están en el camino del conocimiento, porque le distraen de su objetivo.

A medida que empecé a conectar con otras formas de comprender el mundo, empecé a notar algo diferente en mi familia y amigos.

Empecé a sentirles “extraños”, por llamarlo de alguna forma.

Sentía que yo estaba en una realidad aparte. Deseando hablar sobre unos temas que a nadie le interesaban (incluso solían hacerme inocentes burlas).

Entonces, empecé a distanciarme de ellos.

Hasta el punto que casi desaparezco por completo.

Estaba harto del mundo sufrido y sin profundidad.

Mi intención era centrarme en la auténtica libertad.

Aunque había algo que no me encajaba.

La independencia total me resultaba un camino demasiado frío. Demasiado extremo.

Al comentarlo con varios mentores familiarizados con el trabajo de Castaneda (gente de generaciones mucho mayores que yo) descubrí que ellos habían pasado por la misma experiencia en los años 80. Tenían varios amigos “Castanedianos” que habían desaparecido por completo. Gente que se había ido a vagar a solas por el desierto y la selva, buscando encontrar un chamán como Don Juan.

Mis mentores sintieron lo mismo que yo.

Algo no encajaba.

Uno de ellos me comentó que tuviera mucho cuidado con los últimos libros de Castaneda, porque se habían vuelto ciertamente oscuros y turbios. Luego me comentó algo que se me quedó grabado:

«El linaje de Don Juan ya se cerró.

Estamos en otra época, Íñigo.

La gente que desapareció tenía el corazón cerrado.

Ahora es momento de crecer nuestra libertad en comunidad»

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Gracias a este “susurro de sabiduría”, tomé la segunda ruta. Una que verás a poca gente transitar, porque conlleva salirse de la cómoda cultura pop.

Si la primera vía es la independencia extrema…

… la segunda vía es la que INTEGRA por un lado al Guía Interno – Y – por otro lado, a otros Guías Externos en forma de mentores, amigos, clientes, proveedores y demás compañerxs de camino.

Al empezar a pavimentar mi propia ruta equilibrada, me topé con otro tipo muy lúcido que me aportó una enseñanza transformadora.

Ese hombre fue Stephen Covey, uno de los líderes más importantes en la especialidad del éxito. Concretamente me impactó su perspectiva sobre la verdadera madurez psicológica y emocional.

Estas citas suyas lo cambiaron todo para mi:

«La vida, por naturaleza, es interdependiente. Tratar de lograr la máxima efectividad por la vía de la independencia es como tratar de jugar al tenis con un palo de golf: la herramienta no se adecua a la realidad.

En el Continuo de Madurez, la Dependencia es el paradigma del tú: tú cuidas de mí; tú haces o no haces lo que debes hacer por mí; yo te culpo a ti por los resultados.

La Independencia es el paradigma del yo: yo puedo hacerlo, yo soy responsable, yo me basto a mí mismo, yo puedo elegir.

La Interdependencia es el paradigma del nosotros: nosotros podemos hacerlo, nosotros podemos cooperar, nosotros podemos combinar nuestros talentos y aptitudes para crear juntos algo más importante.

Las personas dependientes necesitan de los otros para conseguir lo que quieren.

Las personas independientes consiguen lo que quieren gracias a su propio esfuerzo.

Las personas interdependientes combinan sus esfuerzos con los esfuerzos de otros para lograr un éxito mayor»

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Cuando tomas conciencia de la influencia MASIVA que tienen en tus resultados las personas que te rodean – para bien y para mal – la vida te invita a tomar una decisión. En mi caso yo tomé esa decisión desde los más hondo de mi Ser.

“No quiero la independencia extrema… pero es obvio que necesito una limpia exhaustiva de relaciones”

Entonces decidí comenzar un nuevo proyecto vital donde sólo iba a mantener en mi vida a las personas con valores alineados con los míos.

Los inicios fueron duros, porque había tomado malas decisiones durante años.

Me había rodeado de personas que no deseaban mirar adentro. Y además, continuamente menospreciaban mis intentos de evolucionar, intentando arrastrarme a mis patrones antiguos pro-fracaso.

Pero mi deseo de Despertar y Desarrollarme fue DEVORANDO – con amor – al miedo.

El deseo, la curiosidad y mis sueños fueron disolviendo gradualmente esas inseguridades que consideraba “crónicas”.

A partir de ahí, empecé a cambiar de RAÍZ.

Me atreví a decir NO a planes y eventos que – de corazón – no quería atender.

Me atreví a decir NO a exigencias extremas que iba a obedecer su madre.

Me atreví a decir ADIÓS a personas que no merecían estar mi vida.

Es decir, me atreví a decir SÍ a mis sueños, a mis inquietudes y a la gente como yo.

Al atreverme a ello (aunque en momentos sintiera miedo, tristeza, vergüenza, rabia etc) sucedió algo que llevaba esperando casi 2 décadas:

Por fin, la verdadera “magia” fue surgiendo… y empezó a IMPREGNAR todas las áreas de mi vida.

Conocí a mi alma gemela.

Empecé a contar mi historia al mundo, con confianza y sin forzarme.

Dejé atrás adicciones y hábitos destructivos.

Cerré relaciones tóxicas, co-dependientes y que fomentaban mi fracaso.

Me quedé con 5 amigos de calidad, y me centré exclusivamente en ellos.

Atraje a mi vida a otro perfil de cliente, ideal para compartir mis aventuras.

Y toda una cascada de sincronías y regalos que no tienen precio.

Ahora, tras haber hecho esta limpia de contactos, se creó un nuevo ESPACIO.

Después de tanto sudor y lágrimas, habiéndome esforzado por transformar mi vida, este espacio lo mantuve SAGRADO. Era algo que, esta vez, iba a tratar con sumo amor, respeto y cuidado.

Bajo ningún concepto iba a cometer mis errores antiguos con relaciones.

Había aprendido la lección, definitivamente.

Por lo tanto, apliqué con fuerza y persistencia una nueva FRONTERA personal:

Respetas y honras mi realidad, o estás fuera. Punto.

Si quieres estar dentro, esto es lo que SÍ ofrezco y NO ofrezco.

Si no estás conforme, lo respeto. Pero te digo Adiós.

No había discusión.

Algunos me han llamado radical. Pero cuando te has esforzado tanto por tener éxito y tienes clara tu Misión en la vida, simplemente no toleras mierdas. Si ya lo has hecho, sabrás de lo que hablo. Si no lo has hecho, y vas a hacerlo, prepárate para críticas manipuladoras (mantente fuerte, porque tus sueños mandan). Y si decides mantener en tu vida ciertas “energías malvadillas”… luego no te quejes. Úsalos como tus “pinches tiranos” como diría Don Juan (personas que utilizas para fortalecer tu espíritu a través de no dejarte llevar por sus tiranías).

Pasado un tiempo, todos notaron que el Íñigo de antes ya no existía.

Las personas que yo deseaba en mi vida, abrazaron mi nuevos cambios, porque supieron reconocer su valor. El resto se fueron marchando por su propio pie.

Ahora que tenía este nuevo espacio sagrado, sólo quería llenarlo con personajes ALINEADOS con mis valores.

Gracias a ello encontré una “subcultura underground” de emprendedores veteranos fascinantes. Unos auténticos amantes del conocimiento. Gente que me entendía perfectamente y que además me ayudó a profundizar y asentar mi éxito en todas las áreas de mi vida (el Domingo te cuento más sobre ellos).

Hoy me gustaría que nos quedemos contemplando una perspectiva reveladora:

Conectar y colaborar con otros buscadores, psiconautas y mentores, es la vía más beneficiosa que puedes tomar para potenciar tu éxito. Da igual que sea con nosotros o en otra comunidad… lo importante es encontrar entornos sociales que te VIBREN a ti, para que puedas dejarte influir positivamente por ellos, y además puedas aportar-les tu propio grano de arena (que es importantísimo para el mundo).

Concluyendo el aprendizaje de hoy:

El secreto del crecimiento, una vez más, está en el equilibrio.

La dependencia te hace débil.

La independencia te hacerte fuerte. Pero se queda corta.

El nivel más alto de maduración está en la inter-dependencia.

Integrando Guía Interno y Guías Externos.

Mira este dibujo que acabo de crear:

(clave: fíjate en cómo las flechas indican una “influencia inter-dependiente”)

Pasado mañana seguiremos con este tema tan influyente en el camino. Te contaré el concepto de Mente Maestra: una estrategia poco conocida que comparten las personas con más éxito personal y profesional del mundo.

Hablamos pronto,

Íñigo

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