El miedo no necesita antídoto

El miedo aparece cuando las demandas que imagino en el futuro sobrepasan los recursos que imagino tendré entonces.

Cuando uno se da permiso para sentir miedo y aún así actuar, suelen suceder dos cosas:

  • eso que imaginaba que iba a superarle no pasa
  • si pasa, sí tiene los recursos necesarios. 

En cambio, si no se da permiso, no podrá comprobarlo. 

Cumpliéndose la profecía auto-cumplida del “no puedo”, “me sobrepasa”. 

Porque claro, la mente en el ahora no puede asegurarte, con certeza, si podrás o no podrás. No lo sabes desde la cabeza. 

Sólo queda confiar. 

Ir confiando en el confiar. 

Que sólo llega a través de la acción, no de la contemplación. 

Hay recursos a los que parece no puedas acceder hoy. 

Pero podrás acceder a esa energía cuando la necesites. 

La vida te trae lo que necesitas. 

Si por lo que sea no puedes, no lo puedes saber ahora. 

Los recursos estarán cuando llegue esa situación, no ahora, no los puedes sentir ahora, y por eso surge el miedo.

Ya te lo sabes. No se trata de actuar sin miedo, sino actuar a pesar (y gracias) al miedo. Eso es el coraje.

Los retos no están para ser superados. Están para que tú te superes. 

Para que conectes con “la sombra”. Otro día hablaremos de ese concepto mental, “la sombra”.

Nos suele dar miedo, cuando olvidamos que está repleta de recursos para ser desplegados. Cuando llegue el momento. 

La sombra que se hace luz. La sombra dorada. 

Cuando te abres a vivir, la vida te provee de lo que necesitas para evolucionar. 

Pero para eso hay que abrirse. 

Pon la intención de confiar. Conecta con esa frecuencia. 

¿Dónde llevas tu atención?

Ya que a lo que llevas tu atención, incrementa en tu experiencia. 

Un abrazo,

– Rocío

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