El enemigo es un aliado cuando entiendes de qué va

Comprender a los demás, observar qué hay detrás de sus conductas, exigencias y reacciones, es tan liberador…

Comprender que detrás de la agresividad, por ejemplo, siempre hay miedo, te nutre de compasión. 

Miedo a ser herido, neutralizado, desacreditado, rechazado… 

No va de ti, va de él o ella. 

Eso no quiere decir que te dejes pisotear. 

Pones límites, pero no devolviendo con la misma moneda – la agresividad defensiva – sino desde la serenidad. 

Comprender que cuando alguien te deja en menos, es porque está poniendo en marcha todas las estrategias defensivas al sentirse él o ella en menos, te nutre de compasión. 

De nuevo, pones límites, y respondes, en lugar de reaccionar jugando al mismo juego. 

Comprender que cuando una persona trata de imponer sus creencias, lo hace desde el miedo a dejar de creerlas, te nutre de compasión.

Declaras lo que piensas, sin necesitar que el otro opine igual. Haces “banco de niebla”, que significa decirle que está bien lo que piensa, que estupendo, pero que tú opinas distinto. Sin esa misma necesidad de imponerte. 

Comprender a los demás como humanitos con miedo y con estrategias para afrontar ese miedo, dejas de personalizar. 

Empiezas a ver compañeros y aliados experimentando la vida como pueden, en lugar de enemigos en potencia. 

Empiezas a ver el juego desde la barrera, más libre, neutral y sereno. 

Empiezas a disfrutar de la obra de teatro que es la vida. 

Un abrazo,

– Rocío 

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