El club de los raros

Un cliente me decía que últimamente se sentía desconectado de su grupo de amigos.

Iba a las cenas, y las conversaciones de siempre le parecían surrealistas. 

Que si uno quejándose de la mujer, que si otro odiando al jefe, que si chistes machistas, que si echando espuma al hablar de otros no presentes… 

Les observaba con distancia, dándose cuenta del nivel de inconsciencia desde el que operaban. 

También se dio cuenta de que les estaba juzgando, exigiendo internamente, y que podía relajarse y disfrutar de la compañía y el amor que sí sentía hacia ellos. 

Lo curioso es que, dentro de este panorama, él era “el raro”.

Aquí me llega gente con ansiedad, sí. 

Pero la mayoría son personas conscientes, curiosas, sensibles, que quieren explorar nuevas vías de experimentar la realidad. Se han rebelado ante las creencias establecidas y deciden salir de lo que llamamos el mundo VOS. 

Y aún así, a veces siguen siendo “los raros”. 

Recuerdo cuando hace años yo era la rara por comer quinoa, aguacate y trigo sarraceno en vez de pizza, y ahora mira…

Sobreadaptarse a las ideas y exigencias que nos imponen sí que es raro. 

Muchas veces te he contado que a la consulta suelen acudir lo que llamamos “pacientes identificados”. El paciente identificado es la persona a la que el grupo asigna el origen, causa o ser el que padece un problema determinado. 

Cuando indagas, suele ser el más consciente de ese grupo, el que toma responsabilidad para cambiar. 

En fin, que vivan los raros, los sensibles, los frikis y los hierbas. 

A medida que aumenta tu nivel de conciencia, empiezas a darte cuenta del Matrix y puede impresionar por momentos. 

Tómalo como un juego, explora con curiosidad, hazte preguntas sin esperar respuestas, conecta con los demás no tanto desde la cabeza sino desde el amor. 

Un abrazo,

– Rocío

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