El cazador cazado

Hoy un cliente se daba cuenta de algo revelador.

Vivió hace unos años una situación de «alto impacto emocional» (un tema de abusos)

Como mecanismo de defensa, experimentó la reacción clásica de “anestesia emocional”.

No sentir nada.

Embotamiento, indiferencia, ni bien ni mal.

Uno se ha sentido tan mal, tan desbordado, que despliega toda una «anestesia psíquica» para amortiguar el dolor.

En la película El Cazador (The Deer Hunter), Robert De Niro, John Savage y Christopher Walken interpretan muy bien el estrés postraumático y sus distintas manifestaciones. Vuelven a casa tras participar en la Guerra de Vietnam y cada uno digiere la experiencia su manera.

No hace falta haber ido a la guerra para sentirse «roto», «herido» o con una identidad «confusa».

Volviendo a mi cliente. Tras esa reacción de anestesia defensiva, descubrió otro mecanismo que le ayudaría a avanzar.

¿Qué mecanismo? El de sufridor. 

Comprobó que si se generaba tristeza -> por lo menos sentía algo.

Prefería deprimirse a no sentir.

Y así estableció una relación de dependencia con la tristeza.

Curioso.

¿Sabes que hay muchas personas que se sienten “protegidas” o “aliviadas” al sentirse tristes?

Piensan, inconscientemente, que es bueno, útil, o seguro sentirse triste.

Y si uno se lo propone, lo consigue. 

Sin necesidad de que nada vaya mal fuera. Sólo tienen que poner en marcha ciertos patrones mentales.

Hasta que se cansan y despiertan…

… Y observan lo que estaba pasando.

Entonces deciden poner conciencia y salir de ese bucle.

Y buscan soluciones.

La mente es compleja. A la vez muy simple.

Sólo hay que querer ver más allá de sus trucos.

Como un cazador cazado.

Si quieres adentrarte en la comprensión de los patrones que sin darte cuenta alimentaban el sufrimiento, invierte en nuestros sistemas de metamorfosis.

Un abrazo,

Rocío