Cuando tienes hambre por cambiar

Si alguien se culpa por experimentar ciertas sensaciones o pensamientos…

… es como si se culpara por sentir hambre.

O por sentir ganas de ir al baño.

Uno crea culpa ante las experiencias “ansiosas”, inconscientemente, como si eso le forzara a cambiar.

Cuando lo único que consigue es sentirse más paralizado.

Desde ahí, no hay cambio posible.

Tampoco se trata de recurrir a lo contrario, al pobrecito de mí.

Se trata de recordar que nuestra humanidad, nuestro cerebro heredado y nuestro cuerpecito inocente hacen lo que pueden con lo que tienen.

No contamos con una hoja de ruta perfecta, sino con una que ha de ser diseñada sobre la marcha.

“Yo nunca he sido así”, me dicen muchos clientes. Perdiéndose horas y días en un parloteo de “identidad rota”.

“Bueno pues ahora lo estás siendo, y eso no significa nada más que podemos revisar. ¿Qué estrategia antigua ya no está siendo útil?”

No lo haces ni bien, ni mal.

Lo haces con más o menos responsabilidad.

Que puede fluctuar por momentos.

Para seguir avanzando, reconcíliate con lo que estás viviendo.

Un abrazo,

– Rocío

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