Aparentes milagros cotidianos, que son parte del proceso

Mi hija de 6 años lleva arrastrando un miedo bastante tiempo.

Algo que supuestamente debía haber superado a los 2 (según los manuales), estaba ahí estancado. 

Por supuesto probamos todo tipo de técnicas. 

Conductuales, tipo premios, refuerzos, tiempos, fichas… 

Mentales, tipo reestructuración, creencias, visualización… 

Me planteé llevarla al psicólogo, por si había algo que se me estuviera escapando. 

“Cuando cumpla 4 mami”, me decía. 

“Cuando cumpla 5”,

“En verano”

“Cuando empiece el cole”

“En navidades”

Y cero avances.

Veía que su hermana iba superando otros retos. 

Dejé de hablar del tema, confiando en que la naturaleza siguiera su curso. 

Finalmente, un día, sin previo aviso, ¡ahá!

Superado. 

Como si nunca hubiera estado. 

Un día cualquiera, cuando no hacemos nada por resolverlo. 

Remisión espontánea, que lo llaman. 

Con esto quiero decirte, que muchas veces un día, sin esperarlo, emerge una nueva comprensión, que lleva a un nuevo estado. 

El miedo se desvanece, como si nunca hubiera estado. 

Puedes llevar años dándole vueltas al mismo problema sin encontrar solución, y de repente, la claridad aparece en tu conciencia. 

Y muchas veces precisamente aparece cuando uno deja de buscar. 

O cuando está preparado para que suceda. 

Aparece cuando tiene que aparecer.

Dejando aprendizajes detrás. 

Confía y suelta. 

Un abrazo,

– Rocío

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