A otra cosa, mariposa

Hoy me he llevado un pequeño disgusto.

Siento lo que estoy sintiendo, con esa incomodidad que reconozco como pasajera, sin darle mucha importancia. 

Porque sé que no proviene de la realidad. 

Proviene de las películas de mi cabeza. 

De lo que le había, por un momento, exigido a la realidad que fuera. 

Si tengo que cuestionar algo, no es lo que ha pasado, sino a esas expectativas totalmente inventadas. 

La realidad es neutra y tú ya le pones todos los filtros, emoticonos y colorines. 

Pero, aún sabiendo esto, no me exijo sentirme distinto a cómo me siento.

Porque de fondo lo experimento como una mentirijilla confusa. 

No lo evito, no me escapo, no lo racionalizo para sentirme mejor, ni me tomo un vino con amigas para ahogar las penas. 

(No siempre fue así). 

Lo traspaso. 

Recuerdo de qué está hecho, y recuerdo que sólo podemos aceptar lo que es. 

No lo que quiero que sea, o lo que invento que es, o lo que imaginé que iba a ser. 

Porque no tenía ni pajorera idea. 

Otra oportunidad para profundizar la lección. 

Por supuesto, con lecciones paralelas. Esta experiencia también me ha dado pistas. 

Pistas que llegan sin tener que analizar, ni forzar, ni buscar. 

Simplemente llegan. 

Y a otra cosa, mariposa. 

Un abrazo,

– Rocío

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