TRANSFORMANDO LOS “MALENTENDIDOS DEL MIEDO” EN
CALMA, CLARIDAD Y CONFIANZA
Hermanos Lacasa

El Gran Malentendido de la Ansiedad

Rocío Lacasa, Psicóloga Clínica


Después de 15 años ayudando a cientos de personas a transformar la ansiedad en confianza, he llegado a una conclusión rotunda:


La ansiedad NO es una "enfermedad" ni un “trastorno”.


Cuando la persona vive a diario con un terror interno sin sentido, suele caer en un malentendido fundamental sobre sí misma.


Desconoce totalmente la razón de esas experiencias tan intensas: pensamientos angustiantes, corazón acelerado, sudores, temblores, palpitaciones, falta de aire, visión nublada, irrealidad, mareo, y lo peor de todo... miedo a morir y enloquecer.


Eso hace que les tenga cada vez más y más miedo.


Hasta que termina paralizada, creyendo que está "enferma" o "trastornada". 


Y entonces se pregunta si algo va mal en su cerebro. Algo médico que explique esa tortura de tensión constante sin razón justificada. 


Todo eso hace que ACUMULE más miedos y se sienta débil e indefensa, sin un origen claro.


Pocas personas llegan a descubrir la realidad detrás de esa experiencia:



La ansiedad es un...



Malentendido del Sistema Cuerpo<>Mente.


Los malentendidos no se "tratan" ni se "curan".


Los malentendidos se VEN y se COMPRENDEN.


Y una vez vistos y comprendidos, te puedo asegurar que la persona se vuelve más fuerte y segura, porque ahora tiene una nueva comprensión poderosa que le acompaña siempre.



Antes de explicarte el verdadero origen de la ansiedad, dime si te identificas con esta historia:


Mi especialidad en ansiedad empezó con mi hermano Íñigo. 

Él vivió el mismo Malentendido de Ansiedad durante unos años.

A partir de una serie de experiencias, empezó a cambiar. Desarrolló un radar hípersensible para las amenazas.


Como si su mente se hubiera "torcido".


Cosas que antes no le preocupaban, ahora se le hacían un MUNDO agobiante. Convivía con un ruido mental constante, y con síntomas físicos que le agotaban y asustaban.


Se sentía cobarde y extraño. Como alguien indefenso y asustado, inseguro a pesar de cualquier logro externo.


Cada día era un esfuerzo, del que sólo descansaba encerrado en su habitación, durmiendo la mayor parte del día.


Evitaba ir a ciertos sitios y quedar con personas que en otras épocas frecuentaba, inventando excusas que le llenaban de culpabilidad. Podía estar horas pensando “¿voy o no voy?”, anticipando los diferentes escenarios de miedo.


Temía que los demás se cansaran de él y terminar aislado.


Por eso, a veces se forzaba a salir. Una vez ahí, estaba más pendiente de sus sensaciones y pensamientos incómodos… sin poder concentrarse en la conversación… mirando el reloj para ver cuánto quedaba para volver a casa… con una buena mentira preparada por si tenía que escapar rápido.


Viajaba, sí. Pero no se sentía a salvo, ni podía gozar de los supuestos paraísos que presenciaba. Las puestas de sol con las que había fantaseado, eran insípidas una vez ahí.


Se sentía inquieto y atrapado en su propio cuerpo, como si hubiera perdido la capacidad de relajarse y de disfrutar.


Había momentos en que se decía a sí mismo que no era para tanto. Que él no era como esas personas que leía en foros, "desquiciadas" y sin remedio. Pero aun así vivía con un obstáculo enorme:


Las recaídas se repetían a menudo.


Justo cuando se sentía mejor y confiaba en que lo había superado...

... rápidamente volvía al mismo infierno mental de antes.


La esperanza se iba haciendo más pequeña y distante.


Alternaba noches de insomnio con mañanas en las que no se podía 

despegar de las sábanas.


Aprendió a “esconderse” y su inseguridad pasó desapercibida para la mayoría.


Se sentía avergonzado y no quería hablarlo con nadie.


Pensaba que le iban a despreciar o a decirle lo típico de “venga, pon de tu parte, relájate y piensa en positivo” (y ya sabemos que eso es incluso más frustrante cuando uno está viviendo desde esa confusión y miedo paralizantes).


Le daba miedo contármelo a mi porque creía que yo iba a reaccionar con cara de susto y llamando al centro psiquiátrico donde yo trabajaba.


Llegó a creer malentendidos como que su cerebro y mente estaban “rotos” y que no existía solución.


En algún momento pensó que realmente estaba enloqueciendo por la ansiedad. A veces se imaginaba encerrado en un psiquiátrico, drogado de por vida.


Su mayor miedo era la posibilidad de entrar en una especie de... 


“LOCURA IRREVERSIBLE”.


Por eso fantaseaba con que le extirparan la parte del cerebro que creaba tanta angustia.


Todo esto le provocaba una rabia frustrante.


¿Por qué a mí?, se preguntaba.


El MIEDO se había instalado en su vida


Y sentía que iba a ser imposible de "desinstalar", después de tanto intento frustrado.


Antes de ciertas situaciones sentía un nudo ácido y ardiente en la boca del estómago, sensación de ahogo, de presión en el pecho, de inestabilidad…


... ¡y no desaparecían por mucho que intentara de todo!




Había días buenos, en los que recuperaba la ilusión, pero pronto volvía a aparecer aquella “NIEBLA” angustiante.

 Hubo momentos tan agotadores que llegó a pensar…


“Sería mejor morirme y ya está”.


Estaba tan perdido en el miedo que fantaseaba con desaparecer del mundo, para poder descansar por fin.


Ahora experimentaba la vida como una JUNGLA OSCURA llena de peligros y amenazas.


Se sentía raro y diferente.


Casi siempre tenso, cansado y triste.


Angustiado por estar acumulando miedos ilógicos.


Cuando me pidió ayuda, su sufrimiento me impactó a fondo.


Por eso, a partir de ahí mi carrera profesional se centró en especializarme en la ansiedad y el estrés. Encontrar lo que realmente funciona. Averiguando por qué las "técnicas convencionales" no terminan de resolver el problema.


Lo que sabíamos hasta entonces no era suficiente.


Estábamos hartos de las recaídas y los cambios superficiales.


Queríamos soluciones reales y definitivas.


Él mismo investigó a mi lado, devorando todo tipo de libros, cursos, terapias y conferencias. Hoy le considero con más conocimiento sobre psicología que muchos psicólogos y psiquiatras con los que he trabajado.


En nuestro camino de investigación, descubrimos una comprensión diferente sobre la ansiedad y sobre la confianza. Algo que va en contra de lo que escucharás decir a la mayoría de expertos.


En la próxima página te voy a compartir por qué la ansiedad es como un TRUCO DE MAGIA... y qué hacer para disolverlo de verdad.


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